




SINOPSIS
En 1952, dos jóvenes argentinos, Ernesto Guevara (Gael García Bernal) y Alberto Grana-do (Rodrigo de la Serna), emprenden un viaje por carretera para descubrir la verdadera Amé-rica Latina. Ernesto es un joven estudiante de medicina de 23 años de edad, especializado en leprología. Alberto es un bioquímico de 29 años. La película sigue a ambos jóvenes en su viaje de descubrimiento de la rica y compleja topografía humana y social del continente latinoamericano. Los dos amigos dejan el familiar entorno de Buenos Aires en una desvencijada motocicleta Norton de 500 cc del año 1939, imbuidos de un romántico espíritu aventurero. La moto se avería, pero los viajeros prosiguen en auto-stop. Poco a poco, van tomando contacto con una Latinoamérica diferente, reflejada en las personas que encuentran en su viaje; el cambio en sus perspectivas parece encontrar reflejo en la variedad de la geografía por la que transitan. Su ruta los lleva hasta las alturas de Machu Pichu, donde las majestuosas ruinas y la extraordnaria presencia de la herencia Inca ejercen un profundo efecto so-bre ambos. Al llegar a una colonia de leprosos en el corazón de la selva amazónica, los dos viajeros ya han comenzado a poner en cuestión el valor del progreso tal y como lo definen ciertos sistemas económicos, que dejan a tantos en la cuneta. Sus experiencias en la leprosería hacen que despierten en ellos los hombres en que se convertirán en el futuro y que definirán el recorrido ético y político de sus vidas.
Dirección y guión: Ingmar Bergman.
País: Suecia.
Año: 2003.
Duración: 107 min.
Género: Drama.
Interpretación: Liv Ullmann (Marianne), Erland Josephson (Johan), Börje Ahlstedt (Henrik), Julia Dufvenius (Karin), Gunnel Fred (Martha).
Producción: Pia Ehrnvall.
Fotografía: Raymond Wemmenlöv, Per-Olof Lantto, Sofi Stridh, Jesper Holmström y Stefan Eriksson.
Montaje: Sylvia Ingemarsson.
Dirección artística: Göran Wassberg.
Vestuario: Inger Pherson.
Estreno en Suecia: 1 Diciembre 2003.
SINOPSIS
En "Saraband", Marianne (Liv Ullmann) y Jo-han (Erland Josephson) vuelven a encontrarse después de haber permanecido separados treinta años. De pronto, Marianne siente la ne-cesidad de ver de nuevo a su ex-marido. Deci-de ir a visitar a Johan a su antigua residencia de verano situada en la provincia de Dalarna. Así, un precioso día de otoño, se coloca al lado del sofá reclinable y le despierta con un beso de buenos días. En la casa también pasan el verano el hijo de Johan, Henrik (Börje Ahlstedt) y la hija de éste, Karin (Julia Dufvenius). Henrik imparte clases de violonchelo a su hija y tiene planes de futuro para ella. Las relaciones padre-hijo son tensas, pero ambos son protectores con Karin. Guardan luto a Anna, la querida mujer de Henrik, que murió dos años antes, pero que sigue aún presente en sus vidas. Marianne no tardará en darse cuenta de que las cosas no van tan bien, y se ve envuelta sin quererlo en una complicada e incómoda lucha por el poder.

![]() TITULO ORIGINAL | ![]() Little Miss Sunshine | |||
| AÑO |
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| DURACIÓN |
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| PAÍS | ||||
| DIRECTOR | Jonathan Dayton, Valerie Faris | |||
| GUIÓN | Michael Arndt | |||
| MÚSICA | Mychael Danna, Devotchka | |||
| FOTOGRAFÍA | Tim Suhrstedt | |||
| REPARTO | Steve Car |
Sinceramente, esperaba muy poco de ‘Pequeña Miss Sunshine’. Me había alcanzado la habitual desgana tan típica y lógica que se produce cuando ves una serie de películas con rasgos similares que resultan ser tan aburridas como tópicas y, lo peor, pretenciosas. Sin embargo, a la salida de la sala, tras disfrutar inesperadamente con esta adorable ‘Pequeña Miss Sunshine’, me inundaba esa sensación tan extraña que te hace respirar de otra forma, contemplar las cosas desde otro enfoque, me sentía tan entusiasmado como los protagonistas de la película. No dura mucho, desgraciadamente, pero eso ya es otra cuestión. Lo que importa es que ‘Pequeña Miss Sunshine’ es una comedia vitalista contagiosa, con un estupendo guión que intenta alejarse de lo que se ha hecho últimamente, y eso es muy de agradecer.
‘Pequeña Miss Sunshine’ (‘Little Miss Sunshine’) se centra en los Hoover, una familia de lo más particular compuesta por el abuelo drogadicto, el padre que ha creado un curso sobre cómo tener éxito y no ser un fracasado, la madre que hace de “puente” de todos, el tío (hermano de ella) que se recupera de un intento de suicidio al ser abandonado por su novio, el hijo adolescente que lee a Nietzsche y se niega a hablar hasta que no sea piloto (pero escribe mensajes en una libreta), y la hija pequeña Olive, gafotas y con barriguita, que quiere ser una joven belleza. Un golpe de fortuna hace que Olive sea invitada a participar en el concurso de ‘Pequeña Miss Sunshine’ en California, por lo que toda la familia Hoover, por diferentes razones, tendrán que acompañarla, subidos a una destartalada furgoneta que sólo causará problemas.
Recuerdo que cuando vi el trailer de esta película tuve una reacción muy similar a la que argumenta mi compañero Red en su crítica, calificándola de pequeña (por el título, claro); a diferencia de él, como ya digo, sólo lo pensé antes de verla. Después, sólo puedo considerar a ‘Pequeña Miss Sunshine’ una película grande, un film ejemplar en muchos aspectos y que todos esos realizadores tan similares a Wes Anderson (de los pocos que aún mantienen coherencia y estilo propio haciendo películas de este tipo) deberían visionar repetidas veces, interiorizando una idea fundamental: lo importante es cómo cuentas una historia. Resulta excelente el tratamiento que dan en ‘Pequeña Miss Sunshine’ a las rarezas humanas, a esos personajes inadaptados que tratan sin posibilidad alguna, consciente o inconscientemente, de ser como los demás. A diferencia de otras películas, de bajo nivel, donde la ‘gracia’ está en reírse con las particularidades (anormales) de los personajes y ver lo torpes que son, aquí los protagonostas son personajes ‘raros’ pero tanto como podría serlo cualquiera de nosotros. Y la narración se preocupa de que así se vea desde el principio, posándose la cámara de forma que el espectador reconozca situaciones cotidianas, por mucho que estén teñidas con el color de la ficción. ¿Quién no tiene comportamientos que provocan una reacción de extrañeza en la persona que tiene delante? ¿Y quién no oculta comportamientos con lo que se siente cómodo por estar frente a personas que sabe que le rechazarían si lo supieran? Pues claro, todos.
No me extraña en absoluto (ahora, claro) los premios recibidos en Sundance y San Sebastián. Partiendo de un magnífico guión de Michael Arndt, al que sólo se me ocurre criticarle un desenlace un tanto brusco (que, bien pensado, puede ser culpa del montaje) y un escaso desarrollo de algunas situaciones puntuales (que, de nuevo, pueden ser culpa del montaje), los directores, Jonathan Dayton y Valerie Faris, despliegan una envidiable historia, emocionante, trágica, divertida, como la vida misma. Todo ello gracias a un ritmo sensacional, que nunca decae, tranquilo pero nunca lento, rápido cuando es necesario y pausado cuando toca. La música siempre tiene un papel fundamental en este sentido y sólo cabe aplaudir, al igual que en el apartado del montaje, que, salvo las dudas planteadas más arriba, ayuda mucho a contar una película que, en manos equivocadas, podía haber resultado lentísima y soporífera.
Pero si algo destaca por encima de todo en ‘Pequeña Miss Sunshine’ es su reparto y lo extraordinariamente bien que están todos. La familia Hoover está interpretada por Alan Arkin, en el papel del abuelo drogadicto que se encarga de enseñar a la pequeña el baile que debe realizar en el concurso que da título a la película (un baile, por cierto, impagable que provoca incluso ganas de unirte a la fiesta); Greg Kinnear, como el padre de la familia, el único que se engaña a sí mismo pensando que aún está del bando de los ganadores, de los triunfadores, tratando de ‘contagiar’ al resto de su familia, pero rindiéndose, poco a poco, inevitablemente, a su verdadera realidad; Toni Collete, como la madre de la familia, el polo opuesto al personaje de Kinnear, y el verdadero soporte donde se apoyan los demás, es el pegamento que une la familia; Steve Carell, que hace del hermano gay del personaje de Collete, que se recupera de un intento de suicido en el seno de esta familia tan particular, aportando sus rarezas individuales pero, sobre todo, un punto sarcástico sensacional (de hecho, este personaje es uno de los que más carcajadas provoca, por la extrema facilidad de Carrell para la comedia, como ya ha venido demostrando anteriormente); Paul Dano, en un papel que podía caer muy mal, por ser uno de esos adolescentes cabreados que no quieren relacionarse con nadie, pero que cae muy bien, por esa cercanía que emite el guión, a la que me he referido antes, y que hace que todos los personajes nos parezcan casi como sacados de nuestra propia familia, llegando, en el caso de Dano, a un punto cumbre en la escena en que sale de la furgoneta y… vale, vale, me callo; y, por último, la pequeña Abigail Breslin, una niña tremendamente encantadora, todo un acierto de casting (todos los actores son un acierto, pero en este caso aún más) que provoca la sonrisa en el espectador cada vez que aparece en escena, resulta imposible no querer darle el premio del concurso final, más aún cuando se ve lo que tiene preparado. Si hubiera un Oscar al mejor reparto, en conjunto, se lo tendrían que dar, sin discusión, a ‘Pequeña Miss Sunshine’.
En resumen, ‘Pequeña Miss Sunshine’ es un alegre y divertido cuento sobre un grupo de inadaptados que focalizan sus esperanzas en la participación de la más pequeña en un concurso de belleza y talento infantil, todo un símbolo de lo más repugnante de esa sociedad tan perfecta y maravillosa a la que todos “debemos” pertenecer si no queremos ser etiquetados como fracasados. Una película ejemplar que no debería perderse nadie. Si no puede ser en un cine, siempre está el DVD.
Monsieur Verdoux
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Sin duda, Monsieur Verdoux es una de las grandes películas sonoras de Chaplin, quizá menos reconocida por dos motivos: por un lado porque no aparece el entrañable Charlot y por otro lado, porque del cine sonoro de Chaplin, la sombra de "El gran dictador" es muy alargada. Con una puesta en escena magnífica y un personaje que por momentos se muestra despreciable pero con un final en el que justifica sus actos con frases magníficas que realizan una crítica mordaz sobre las guerras y asesinatos masivos (con ese "los números santifican" del que no voy a dar mas información) y con lo que hace que el espectador se alíe al protagonista después de casi haberlo odiado a lo largo de toda la película, un ritmo que no decae en ningún momento, con idas y venidas del tren a la vez que con la música, se convierte en un referente del cine clásico diría casi imprescindible. |

Título original: EL CHACOTERO SENTIMENTAL, LA PELÍCULA
Nacionalidad: CHILE
Director: CRISTIÁN GALAZ
Guión: MATEO IRIBARREN
Productores: ALEJANDRO CASTILLO, ROBERTO ARTIAGOITIA (ejecutivo)
Fotografía: ANTONIO FARÍAS
Montaje: SOLEDAD SALFATE
Música: CARLOS CABEZAS
Género: COMEDIA
Actores/Actrices:
DANIEL MUÑOZ - JUAN
LORENE PRIETO - CLAUDIA
XIMENA RIVAS - CARMEN
SERGIO SCHMIED - LALO
PATRCIA RIVANDENEIRA - ALICIA
FERNANDO FARÍAS - PADRE DE JUAN
MARTIN SALINAS - PULGAS
ROBERTO ARANGOITIA - RUMPI
PABLO MOCAYA - JONHNNY
TAMARA ACOSTA - MÍA
Dirección y guión: Fernando Colomo.
SINOPSIS
Caín (Javier Cifrián) es gordo, tímido e invisible para las mujeres. Trabaja como carnicero en el barrio madrileño de Lavapiés, rodeado de inmigrantes marroquíes, bangladesíes, chinos, senegaleses, búlgaros, peruanos… Pero Caín se encuentra solo. Su familia se reduce a su hermano Abel (Asier Etxeandia), que tiene todo lo que Caín envidia: es guapo, seductor, está casado con una mujer de bandera y es padre de dos preciosas gemelas. La historia comienza cuando Caín descubre que su hermano Abel ha dejado embarazada a Aisha (Nur Al Levi), una atractiva vecina, hija de inmigrantes de Bangladesh, de religión musulmana. Caín sorprende a todos cuando decide hacerse pasar por el padre y asumir el mantenimiento y la educación de la criatura.


| Dirección: Helvécio Ratton. País: Brasil. Año: 2002. Duración: 92 min. Género: Drama. Interpretación: Alexandre Moreno (Jorge), Adolfo Moura (Zequiel), Babu Santana (Roque), Benjamim Abras (Brau), Edyr Duqui (Neusa), Priscila Dias (Fátima), Renata Otto (Lidia), Hamilton Borges Walê (Baiano), Tião D'Ávilla (Delegado). Guión: Helvécio Ratton y Jorge Durán; con la colaboración de Eid Ribeiro. Producción: . Música: Gil Amancio. Fotografía: José Tadeu Ribeiro. Montaje: Mair Tavares. Dirección artística: Vera Hamburger. Vestuario: Marney Heitmann y Paulo Henrique. Estreno en Brasil: 6 Septiembre 2002. Estreno en España: 28 Mayo 2004. | ||
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SINOPSIS Morty Brewster, periodista deportivo y, como solterón irredento, uno de los partidos más apetecidos de la ciudad, ha “caído” ya en las redes de la bella Elaine Harper. Cuando va a casa de sus queri-dísimas tías a comunicarles la buena nueva, se encontrará con ciertas sorpresas, que aún serán mayores cuando termine apare-ciendo su hermano Johnny, peligroso criminal, y ansioso de resar-cirse de viejos agravios familiares que aún le escuecen: todo un ba-tiburrillo de enredos y fiambres, para una merienda muy particular... CRÍTICA por Manuel Márquez "Arsénico por compasión" es una comedia de corte clásico, en-marcada temporalmente en la época más dorada del cine de los grandes estudios hollywoodienses, y no se le puede discutir un punto de encanto muy alto: su tono y su intención – marca de la casa Capra– van bien encaminados a ello, y triunfa en el empeño de manera notable. Además de eso, es un culto al gag de calibre descomunal, en la medida en que todos sus elementos apuntan, siempre, en esa dirección: desde el dibujo de los personajes hasta los diálogos, pasando por las peripecias de la trama, en lo que se refiere a los contenidos, como también los elementos formales (movimientos de cámara, luces, música –esas variaciones de Stei-ner sobre las marchas legendarias, ya sean nupciales o fúnebres, resultan geniales–) configuran un auténtico monumento a ese golpe de efecto que busca nuestra carcajada, franca y sin cortapisas, una y otra vez. Tampoco me dejan de sorprender las aclamaciones universales a la interpretacion que hace ese actor que (también para mí, no crean) pasa por ser un auténtico monstruo, y que atiende al nom-bre de Cary Grant. Su dibujo general del personaje (ese Morty Brewster huidizo, desconcertado y atónito ante lo que pasa a su alrededor) es bastante bueno, pero hay un exceso de muecas y mohínes en muchos pasajes, lo cual, lejos de redundar en una ma-yor efectividad o intensidad cómica de los gags, no refuerzan sino su efectismo (por catálogos de similar volumen en número –aun-que, posiblemente, no en exageración: ya se sabe lo odioso de las comparaciones...–, muchos, entre los que me cuento, han crucifi-cado a Jerry Lewis o a Jim Carrey). También hay algún otro “garbancillo negro”, como la excesiva reiteración del recurso, sin variaciones, a algún gag visual concreto (es el caso de las “cargas” del “presidente” Theodore Brewster, que se repite hasta en cinco ocasiones; o el del levanta-miento de la tapa del arcón –tras saber, en la primera ocasión, qué es lo que esconde, huelgan algunas de ellas–) o el puntito de gaz-moñería que desprenden, en cierto momento, algunos personajes (quizá algo lógico, teniendo en cuenta la tonalidad con que Capra gusta de teñir sus películas).
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País: Alemania, Turquía
Año: 2004
Título internacional: Gegen die Wand, Duvara karsi, Head-on
Guión y dirección: Fatih Akin
Actores: Birol Ünel, Sibel Kekilli, Catrin Striebeck, Güven Kirac, Meltem Cumbul, Zarah McKenzie,
Stefan Gebelhoff, Francesco Fiannaca, Mona Mur, Ralph Misske, Philipp Baltus, Hermann Lause, Karin Niwiger, Demir Gökgöl, Cem Akin.
Ganadora del Oso de Oro del Festival de Berlín en 2004, Contra la pared es una de esas películas inconfundibles, que no se olvidan fácilmente (al contrario, uno sigue saboreándolas después de haberlas visto). Es que la coproducción turco-alemana se caracteriza por un guión crudo, sin concesiones y con aristas imprevisibles. Por otro lado, una mención especial merecen los actores, todos ellos y en particular Sibel Kekilli y Birol Ünel, responsables de encarnar a los protagonistas Sibel y Cahit.
Cuando se habla de “matrimonio por conveniencia” en términos cinematográficos, uno inmediatamente recuerda Green card, comedia de Peter Weir con Andie MacDowell y Gérard Depardieu, o cualquier otra historia donde el casamiento forzado desemboca en una relación romántica plena. Si nos atenemos a esta regla básica argumental, el guión de Fatih Akin la respeta a rajatabla. La única diferencia con los demás títulos es que aquí el utilitarismo convertido en amor excede cualquier escenario idílico para provocar un desmadre pasional con consecuencias impredecibles.Akin parece saber bastante de psicología, sobre todo cuando se trata de abordar el comportamiento humano en circunstancias poco usuales. El director alemán de origen turco ya demostró esta habilidad en El experimento, thriller de ciencia ficción filmado en 2001, altamente recomendable para alquilar en DVD/video. Tres años después, vuelve a hacerlo con una temática distinta y de una manera menos lúdica.
A diferencia de su predecesor, Contra la pared no especula con determinada situación experimental, futurista. Aquí las cosas pasan de un modo concreto, irreversible, trágico a la vieja usanza griega. De hecho, todo parece encadenarse en un serie de acontecimientos que conducen al desencuentro, a la pérdida, a lo tangencialmente irreparable.
Por otra parte, así como gira en torno a la determinación de la fatalidad, el film también recurre a la fuerza de la tradición. Desde el punto de vista formal, Akin se permite recurrir a separadores de música folklórica otomana que hacen las veces de nexo entre los distintos “capítulos” de su relato. Desde el punto de vista del contenido, no falta la alusión a la gastronomía (a través de las comidas que prepara Sibel), a los ritos (a través del pedido de mano y de la ceremonia de casamiento), al idioma (a través de los reproches endilgados a Cahit).
En medio de tanto amorío pasteurizado con gusto a happy end, Contra la pared sobresale por tratarse de una propuesta directa, descarnada, potente, osada. Bien vale la pena verla y, como dice el propio protagonista, disfrutar por unos días de un terrible pero inigualable “hechizo”.


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| El silencio del agua | |||
| Año | 2003 | ||
| Nacionalidad | Pakistán-Francia-Alemania | ||
| Estreno | 18-03-2005 | ||
| Género | Drama | ||
| Duración | 105 m. | ||
| ZINEMA.COM | T. original | Khamosh Pani | |
| | Dirección | Sabiha Sumar | |
| | Intérpretes | Kirron Kher (Aïcha/Virou) | |
| | | Aamir Malik (Salim) | |
| | Arshad Mahmud (Mehboub) | ||
| | | Salman Shahid (Amin) | |
| | | Shilpa Shukla (Zoubida) | |
| | Guión | Sabiha Sumar | |
| | | Paromita Vohra | |
| Fotografía | Ralph Netzer | ||
| Música | Madan Gopal Singh | ||
| | Arshad Mahmud | ||
| Montaje | Bettina Böhler | ||
| Sinopsis | |||
| Charkhi, 1979, un pueblecito del Pendjab pakistaní. Aïcha es una mujer alegre de unos cuarenta años que nunca habla de su pasado. Desde la muerte de su marido, su hijo de 18 años es el centro de su existencia. Salim, buen chico, dulce y soñador, está enamorado de Zoubida. En Pakistán, el general Zia-ul-Haq acaba de tomar el poder y de instaurar la ley marcial. El país se introduce en la vía de la islamización. Salim empieza a frecuentar un grupo de fundamentalistas musulmanes. Zoubida es abandonada poco a poco por su enamorado, mientras Aïcha se preocupa por ver a su hijo cambiar tan brutalmente. Los acontecimientos se precipitan con la llegada de los Sikhs venidos de la India para su peregrinaje. Uno de ellos comienza a buscar a su hermana, una tal Virou, que los musulmanes capturaron en 1947. El pasado sale bruscamente a la superficie. | |||
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| Referencias | |||
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